En Medicina estética

Si te gusta cuidarte y estar al día de las novedades en cosmética, seguro que habrás oído hablar de los muchos beneficios del ácido hialurónico para la piel. Quizás, incluso ya estés utilizando desde hace tiempo una crema facial con este principio activo.

Lo cierto es que se trata de un compuesto químico que está presente de forma natural en nuestra piel (el 50% del ácido hialurónico total del cuerpo se encuentra en los tejidos cutáneos) y que juega un papel clave en el proceso de envejecimiento.

Esto es así, porque esta sustancia es determinante en la hidratación de la piel y su elasticidad, al igual que en la aparición de arrugas.

Por este motivo, es una buena idea incluir cosméticos con ácido hialurónico en nuestra rutina de cuidados faciales.

El principal problema es que estos suelen tener una escasa capacidad de penetración. Es decir, difícilmente pueden atravesar la barrera de la piel y, por tanto, como mucho tendrán un efecto en la epidermis, la capa cutánea más superficial.

Además, su eficacia también dependerá de la calidad del ácido hialurónico que contiene y de la concentración en la que esté presente.

Es por todo ello que, con el paso del tiempo, los cuidados cosméticos pueden no ser suficientes para recuperar o mantener la hidratación de la piel, mejorar su calidad y apariencia y prevenir el envejecimiento.  

En ese sentido, cabe señalar que se estima que alrededor de los 50 años, ya hemos perdido la mitad del ácido hialurónico que teníamos en la infancia.

Esto se debe al propio proceso de envejecimiento, pero también a la acción de los radicales libres del sol, la contaminación, la falta de descanso, el estrés, el tabaco y otros factores externos.

De ahí que, incluso en personas jóvenes, el aspecto del cutis pueda ser el de una piel seca, deshidratada, apagada, fatigada y en la que se empiezan a manifestar pequeñas arrugas de forma prematura.

La buena noticia es que, gracias a la mesoterapia facial, podemos tratar la piel desde capas más profundas, que es donde verdaderamente tienen lugar los procesos de regeneración cutánea.

En realidad, se trata de un procedimiento estético sencillo – siempre que se realice en manos expertas – y con resultados altamente satisfactorios, ya que se consigue un aspecto más saludable, revitalizado y rejuvenecido desde la primera sesión. 

Mesoterapia facial con ácido hialurónico

A pesar de ser un procedimiento muy popular y demandando en medicina estética, puede que tengas dudas sobre en qué consiste la mesoterapia facial exactamente, cuáles son sus beneficios y si podría estar indicada en tu caso.

Pues bien, este tratamiento para mejorar la calidad de la piel se basa principalmente en la infiltración de ácido hialurónico combinado con vitaminas, aminoácidos, oligoelementos o silicio orgánico mediante múltiples micro inyecciones.

En ese sentido, la utilización de ácido hialurónico en la mesoterapia facial reside en la capacidad de esta sustancia para retener agua y, por tanto, recuperar la hidratación cutánea de forma inmediata. De ahí que la mejora en la apariencia de la piel ya se aprecie desde la primera sesión.

Al mismo tiempo, su administración en la dermis (la capa intermedia de la piel) aumenta la proliferación de los fibroblastos, que son las células cutáneas precisamente responsables de fabricar nuevo ácido hialurónico.

De este modo, la hidratación de la piel sigue mejorando con el tiempo. Es decir, los resultados del tratamiento no solo se intensifican con las sesiones posteriores, sino que continúan siendo visibles meses después.

Paralelamente, se ha demostrado que la mesoterapia estimula la producción de fibras de colágeno, proteína que actúa como el sostén de la piel y, por tanto, es directamente responsable de su firmeza. También de la elastina, otra sustancia clave que, como su nombre indica, es la que le da elasticidad.

De este modo, la mesoterapia facial no solo consigue una piel más hidratada y de aspecto más ‘jugoso’, sino que también ilumina, redensifica y reafirma el cutis. A su vez, las líneas de expresión y arrugas se suavizan.

Por su parte, las vitaminas, los aminoácidos y los oligoelementos infiltrados actúan en sinergia con el ácido hialurónico para bloquear la acción de los radicales libres, lo que previene el envejecimiento prematuro de la piel.

A pesar de todos los beneficios de la mesoterapia, si nunca te has hecho un tratamiento de medicina estética de estas características, puede que temas los ‘pinchazos’. De ser así, no tienes por qué preocuparte, pues los realizamos con una aguja muy fina y, para minimizar cualquier posible molestia, aplicamos anestesia y frío local.

Además, el ácido hialurónico es una sustancia reabsorbible y biocompatible, por lo que es un procedimiento totalmente seguro.

Lo que sí puede suceder es que, tras la sesión de mesoterapia, tengas un poco de enrojecimiento e inflamación en la zona tratada. Aún así, desaparece al cabo de pocas horas y puedes reincorporarte de inmediato a tu rutina habitual.

Además de en el rostro, el cuello, el escote y las manos son otras áreas que solemos tratar con mesoterapia.

¿En qué casos está indicada la mesoterapia facial?

Como comentaba anteriormente, la producción de ácido hialurónico disminuye de forma significativa con la edad, pero esta también puede verse afectada por diferentes factores externos.

Por ello, no solo las pieles maduras pueden beneficiarse del efecto altamente hidratante y reparador de la mesoterapia facial, sino que esta puede estar igualmente indicada en pieles más jóvenes.  

Por ejemplo, si se muestra muy deshidratada, apagada y alterada por el frío, periodos de estrés y poco descanso, la contaminación ambiental o la exposición constante a los sistemas de calefacción y refrigeración.

También, la mesoterapia con ácido hialurónico es uno de los principales procedimientos de elección para recuperar la piel de los excesos del verano.

Asimismo, en función del estado del cutis y el grado de envejecimiento, se recomendará una u otra pauta de tratamiento.

Aún así, por lo general, aconsejo empezar con dos ó tres sesiones espaciadas por 15 días y, posteriormente, repetir una sesión cada tres o cuatro meses.

Paralelamente, puede combinarse la mesoterapia con vitaminas y ácido hialurónico con las infiltraciones de plasma rico en plaquetas (PRP). De este modo, se consigue potenciar la hidratación y la luminosidad de la piel y se logra una mayor firmeza.

Los rellenos de ácido hialurónico

Aunque se trate también de ácido hialurónico, el que utilizamos en la mesoterapia facial es distinto al que empleamos como material de relleno.

En el primer caso, se usa un tipo de ácido hialurónico (ácido hialurónico no reticulado), cuyo efecto es potenciar la hidratación y la luminosidad de la piel.

En el segundo, en cambio, el compuesto que se infiltra (ácido hialurónico reticulado) tiene como objetivo recuperar volúmenes y, por tanto, se emplea para atenuar las arrugas más marcadas y combatir la flacidez.

De este modo, la mesoterapia facial nos permite conseguir una mejoría de la calidad de la piel y un aspecto más saludable, pero sin modificar la fisonomía del rostro.

Como siempre, no dudes en trasladarnos cualquier consulta sobre las mesoterapia o los rellenos con ácido hialurónico a través de los comentarios de este post o reservando una primera visita de cirugía plástica valorativa (y gratuita) en mi consulta ubicada en la Clínica Corachán de Barcelona.

Una piel más hidratada gracias al ácido hialurónico
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