En Cirugía mamaria, Como lo vive la paciente

Hace dos meses vino a mi consulta “María”, una paciente jovencísima de 16 años con un problema de amastia o no desarrollo de ambas mamas. Como os podéis imaginar María estaba muy acomplejada y no era para menos, porque una cosa es querer aumentar la talla de tus mamas y otra cosa distinta es conseguir “modelar unos pechos” acorde con tu cuerpo.

Mi primera impresión de esta paciente fue la de una persona muy introvertida, llena de miedos y complejos y por supuesto, muchisimas dudas pero con una decisión firme de querer operarse y colocarse unos implantes.

Pasados los primeros minutos de toma de contacto conmigo, y una vez analizado el problema de la hipoplasia mamaria, a medida que le fui explicando que es una situación bastante frecuente en las mujeres jóvenes pero que gracias a los implantes mamarios anatómicos conseguimos resultados muy naturales y altamente satisfactorios para las pacientes, María se fue relajando y me fue explicando lo que ella esperaba del tratamiento. Recuerdo que no quería un volumen exagerado sino acorde con su anatomía que es delgadita. Para ella era muy importante la forma natural del pecho, intentar no perder sensibilidad y si era posible preservar la posibilidad de lactancia para el futuro cuando decidiera ser madre. Le expliqué que elegiríamos unas prótesis anatómicas de proyección moderada y gel cohesivo de unos 210- 245 cc con una base de 10,5 cm porque conseguiríamos recrear mejor la forma del pecho y que visualmente se vieran con una forma natural. Decidimos colocarlas por el surco mamario por dos razones, porque su areola era inferior a 3 cms, muy pequeñita y por el hecho de no tocar el polo inferior de la glándula mamaria de cara  a mantener la lactancia para el futuro y, el plano de colocación del implante a nivel submuscular para tener más tejido que nos cubra la prótesis y el resultado sea más natural.

 


 

En la siguiente visita preoperatoria para acabar de resolver dudas y preparar el día de la cirugía mamaria vino acompañada de su madre que la apoya y entiende su decisión, pero como madre que es, me expuso sus miedos sobre todo por la necesidad de tener que utilizar anestesia general para llevar a cabo el aumento mamario. En este aspecto las tranquilicé porque contamos con un equipo de anestesia puntero de mi absoluta confianza, la tecnología más adecuada y el hecho de trabajar en clínicas de prestigio siempre es una garantía.

Así que en un par de dias María verá realizado su sueño de tener el pecho deseado y poder lucir un escote, o simplemente poderse poner una camiseta ajustada o un biquini sin relleno como cualquier otra joven de su edad.

Sin duda en estos casos la cirugía estética juega un papel muy importante a nivel psicológico y de autoestima. A menudo vemos pacientes en nuestra consulta que ganan confianza en si mismas y cambian su manera de vestir y hasta su carácter siendo por qué no decirlo un poquito más felices.

Amastia: pecho no desarrollado
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