En Cirugía mamaria

El aumento de pecho es sin duda la consulta más frecuente en mi práctica diaria. Podríamos hacerlo más amplio: desde el punto de vista estético el “pecho” es lo que más preocupa a mis pacientes.

La belleza tiene mucho que ver con elementos culturales, y en nuestro medio el pecho es un símbolo de femineidad. Las mujeres se sienten mucho más atractivas y seguras con un pecho que armonice con el resto de su cuerpo, desean un buen escote, unas mamas firmes y bien puestas en su sitio.

En los congresos, es curioso ver cómo compañeros de otros países como Brasil son expertos en “aumento de glúteos”, y presentan muchos menos casos de aumento de mamas, sobre todo porque las mujeres de allí prefieren mamas “pequeñas”.

Estamos de acuerdo pues en que “el pecho” preocupa y mucho a las mujeres de nuestro medio.

En mis 20 años de experiencia, también se ha producido un cambio importante: las mujeres que se operaban hace unos años querían lucir “un pecho operado”, es decir redondo, voluminoso, turgente y con efecto “prótesis” . En el momento actual lo habitual es que la paciente desee mejorar el aspecto de su pecho pero dentro de unos límites y márgenes de naturalidad, es decir, “no quiero que se note que estoy operada”.

Así las cosas nos encontramos ante el hecho de que una parte importante de la población desea operarse el pecho, y el resultado que más se solicita en el momento actual es “quiero que me quede natural”.

Esta demanda ha hecho evolucionar la cirugía del aumento mamario en dos direcciones: el desarrollo de implantes más duraderos y seguros en el tiempo, anatómicos, con diferentes proyecciones y diferentes modelos y volúmenes para elegir la prótesis que más se adecue a la anatomía y a la demanda de nuestra paciente. Y por otro lado está surgiendo con fuerza la demanda de aumentar el volúmen del pecho con grasa autóloga extraída de otra zona donante de la misma paciente, es decir, lipofilling mamario.

El hecho de poder ofrecer a nuestras pacientes implantes anatómicos, y, no redondos, ha simplificado la técnica quirúrgica en el hecho de que los podemos colocar sin elevar el músculo pectoral, en un plano subfascial o intramuscular. Esto supone, un postoperatorio más sencillo, menos doloroso y con resultados más naturales. Por otra parte estos implantes rugosos y de gel cohesivo tienen garantía de durabilidad, es decir, que en función de la edad a la que te operes probablemente no necesites una segunda intervención, y esto es obvio que ha incrementado el hecho de que un mayor número de mujeres decidan operarse el pecho.

Dentro de esta idea de “naturalidad”, está aumentando el número de pacientes que consultan por la técnica de “lipofilling mamario” o el hecho de aumentar el volúmen de sus mamas aprovechando la propia grasa extraída de otra zona donante de su cuerpo.

Es una cirugía diferente, con unos resultados esperados diferentes, es decir, nunca conseguiremos un pecho igual que con unos implantes.

El pecho operado con implantes, consigue un resultado estético “ideal” porque además de aumentar el volumen en función de lo que la paciente desee, podemos conseguir un efecto de elevación sin añadir cicatrices, corregir asimetrías entre ambas mamas jugando con prótesis de diferentes proyecciones y medidas, o mejorar el polo inferior de unas mamas tuberosas, porque la prótesis es un soporte firme colocado a nivel profundo, apoyado en el pectoral mayor, y el tejido glandular mamario se adaptará a nuestro soporte consiguiendo mejorar las formas, la turgencia mamaria, y lo que es más importante en mi opinión, consigue un resultado “duradero en el tiempo”, sobre todo si no ponemos volúmenes excesivos.

El relleno con grasa de la mama conceptualmente es muy diferente: Aportamos tejido graso y por lo tanto volumen, pero no podemos jugar tanto con las asimetrías y las formas debido a que el resultado es más imprevisible. Si colocamos más grasa en el polo inferior para conseguir un efecto “prótesis anatómica”, a lo mejor se reabsorbe en un porcentaje y sin embargo sobrevive más en el polo superior.

En mi opinión es ideal, para aquellos casos en que la paciente quiere aumentar un poquito el volumen, como si se tratara del relleno del sujetador, que es lo que se consigue con la primera intervención. Si deseas aumentar más volumen a veces realizamos 3-4 procedimientos. Los resultados para mamas “no caídas” sin exceso de piel son buenos. No llevas implante pero generalmente se necesita más de una cirugía mamaria.

En conclusión os diré que en mi experiencia, y en la práctica diaria de mi consulta tanto en Barcelona como en Zaragoza, la estética mamaria supone el 50% de las consultas siendo el aumento mamario lo más frecuente. Las pacientes quieren un pecho bonito acorde con el resto de su cuerpo, corregir los estigmas propios del embarazo y con unos resultados lo más naturales posibles.

Es una cirugía con la que conseguimos un alto grado de satisfacción en todas nuestras pacientes.

Aumento de mamas en Barcelona: ¿Cuál es el resultado más solicitado en mi consulta?
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