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Muchas personas desean mejorar algún aspecto de su físico, pero dudan sobre si la cirugía estética es la opción más adecuada para ellos.

Lo cierto es que existen numerosos motivos por los que decidir someterse a una cirugía plástica, estética o reparadora.

A pesar de que todavía hay cierto tabú a la hora de hablar de este tipo de intervenciones – más aún, de explicar que uno mismo se ha sometido a este tipo de cirugía – la percepción sobre esta especialidad médica está cambiando.

Nadie puede negar que las operaciones estéticas suelen suponer un enorme cambio en la vida de las personas, no solo a nivel físico, sino sobre todo en su bienestar al conseguir una mejor percepción de sí mismas.

De este modo, es un error plantear la cirugía estética como una simple cuestión de vanidad. Al contrario, se trata de intervenciones que principalmente consiguen solucionar problemas de autoestima y falta de confianza.

En ese sentido, como cirujana plástica, soy testigo a diario de cómo un cambio físico puede llegar a influir en la imagen que uno tiene de sí mismo y, por tanto, en su relación con los demás. Esto, a su vez, suele traducirse en una significativa mejoría en su ámbito personal, social e incluso laboral.

Asimismo, a menudo, las intervenciones de cirugía estética vienen motivadas por el inicio de una nueva etapa vital en la que finalmente se decide mejorar aquello que genera malestar o incomodidad.

Por ejemplo, después de un proceso de pérdida de peso, la maternidad, un cambio de rumbo profesional o personal o simplemente, llegada a cierta edad, cuando la apariencia física no se corresponde a cómo uno se siente internamente.

No hay que olvidar tampoco que la cirugía estética nos permite corregir anomalías que pueden generar un gran complejo como son las orejas prominentes (conocidas popularmente como ‘orejas de soplillo’), las mamas tuberosas o el exceso de pecho en hombres.

También, que intervenciones como la rinoplastia o la reducción de pecho consiguen solucionar problemas de salud como las dificultades respiratorias o el dolor de espalda, respectivamente.

 

Motivos por los que realizarse una cirugía estética

Como decíamos, cada persona tiene sus propias razones para someterse a una cirugía estética. Sin embargo, cuando vienen motivadas por el inicio de una nueva etapa vital, estos suelen ser los casos más habituales.

 

* Cirugía estética después de perder peso. Cuando una persona con obesidad o un sobrepeso importante decide iniciar un proceso de adelgazamiento, suele seguir un plan de nutrición y entrenamiento estricto e incluso, a veces, es necesario realizar una cirugía para la pérdida de peso.

El problema es que, al adelgazar de forma significativa y rápida, puede quedar un exceso de piel en diferentes partes del cuerpo como el abdomen, los brazos o las piernas que solo podrá eliminarse con cirugía estética e intervenciones como la abdominoplastia y el lifting de brazos y muslos.

También, pueden haber un exceso de grasa localizada y ser necesaria una liposucción. De este modo, muchas veces el proceso de pérdida de peso acaba con la realización de este tipo de operaciones estéticas.

 

* Cirugía estética tras el embarazo. Después del embarazo y la lactancia, la mayoría de mujeres deben hacer frente a un cuerpo que ha cambiado y que, en ocasiones, cuesta reconocer como propio. Es por esta razón, que muchas de ellas desean mejorar su figura, una vez sus deseos de maternidad están satisfechos. En el caso de la recuperación postparto, las cirugías de aumento de mamas y de elevación de pecho suelen ser las intervenciones más demandadas, pero también la abdominoplastia, el lipoláser y los procedimientos médicos de rejuvenecimiento y estética genital.

 

* Cirugía estética por cambio vital. Hoy en día, la vida está llena de constantes cambios a los que tratamos de adaptarnos de la mejor manera posible. Por eso, muchas personas deciden someterse a una cirugía estética cuando deben iniciar una nueva etapa vital y quieren hacerlo con más confianza y seguridad. De ahí que muchas veces acudan a mi consulta personas que se animan finalmente a eliminar un complejo que les acompaña desde hace años a la hora de buscar un nuevo trabajo o tras una separación de pareja.

 

* Cirugía estética para sentirse mejor. Actualmente, la juventud no es una cuestión de edad, sino de actitud. Por este motivo, muchas personas no ven reflejada su vitalidad y ganas de emprender nuevos proyectos con la imagen que les devuelve el espejo. De ahí que, llegado un momento de su vida, decidan operarse para sentirse mejor en su propia piel. En ese sentido, uno de las principales funciones de la cirugía estética es corregir los signos visibles del paso del tiempo en el rostro, el cuello y el cuerpo. Eso sí, persiguiendo siempre resultados naturales, sutiles y armónicos.

 

En cualquier caso, es importante insistir en que la cirugía estética será adecuada para ti, siempre y cuando seas tú quien desee ese cambio. Así pues, nadie debería someterse a una intervención quirúrgica para intentar contentar a otra persona o seguir cánones de belleza poco realistas.

Además, es fundamental acudir a un cirujano plástico que no solo comprenda tus preocupaciones y sea honesto respecto a las expectativas, sino que cuente con la formación adecuada y la experiencia necesaria para proporcionarte los mejores resultados.

¿Es adecuada la cirugía estética para mí?
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