En Cirugía facial

Tener las orejas con un aspecto fuera de lo común es algo que fácilmente afecta a la autoestima. Además, suele ser motivo de burlas, sobre todo en la infancia y la adolescencia, por lo que acostumbra a crear un fuerte complejo.

A veces, se trata de unas orejas demasiado grandes (macrotia) o bien excesivamente pequeñas (microtia). Sin embargo, en la mayoría de ocasiones la incomodidad estética se debe a unas orejas muy prominentes, lo que se conoce popularmente como ‘orejas de soplillo’ u ‘orejas en asa’.

A pesar de que muchas personas con complejo de orejas se resignan a vivir con ello, la cirugía estética permite corregir la forma, la posición o las proporciones de esta parte del cuerpo con una intervención relativamente sencilla que consigue un resultado natural, definitivo y muy satisfactorio.

Se trata de la otoplastia o cirugía de las orejas y, aunque sea menos conocida que otras intervenciones estéticas, es una de las que más cambios positivos consigue en la autoestima, la seguridad y el bienestar de las personas.

 

¿En qué consiste la otoplastia?

Como decíamos, la otoplastia consiste en una técnica de cirugía estética facial con la que podemos corregir defectos congénitos de las orejas que se hacen evidentes con el desarrollo o bien alteraciones secundarias a otras lesiones. También, la insatisfacción con los resultados de una cirugía de orejas previa.

De este modo, gracias a esta intervención, los cirujanos plásticos podemos crear una forma natural y proporcionada entre las orejas y la cara.

Se trata, por lo general, de una operación rápida que realizamos habitualmente bajo anestesia local, pudiendo añadir sedación en función de cada paciente.

Asimismo, permite una pronta recuperación en la que puede retomarse la vida laboral al cabo de una semana. Eso sí, los primeros treinta días será necesario usar una cinta elástica de pelo o de tenis, sobre todo para hacer deporte o dormir.

Por lo que respecta a la cicatriz de la otoplastia, esta queda oculta en la parte posterior de la oreja, por lo que no será visible.

Aunque su aspecto mejora desde el primer momento, es aproximadamente a los diez días después de la operación – cuando quitaremos los puntos – que la inflamación habrá disminuido e irá definiéndose la forma definitiva de las orejas.

No obstante, el resultado definitivo será visible al cabo de los tres meses.

 

¿Otoplastia en niños?

Lo cierto es que la mayoría de mis pacientes que deciden someterse a una otoplastia son adultos que llevan años sufriendo complejo de orejas.

De hecho, este suele ser más acusado entre los hombres, al llevar generalmente el pelo corto y no poder disimularlo con el peinado.

Sin embargo, la otoplastia puede realizarse en niños a partir de los ocho años, momento en que las orejas están completamente desarrolladas.

En ese sentido, todos sabemos que los más pequeños y los adolescentes pueden ser especialmente crueles con aquellos quienes tienen rasgos físicos que sobresalen o están fuera de lo común.

Por este motivo, realizar una otoplastia en edades tempranas no solo puede ahorrarles burlas y comentarios hirientes por parte de sus compañeros, sino también evitar que esta alteración en la anatomía de sus orejas les cree inseguridades y les acabe condicionando su carácter.

Eso sí, es vital que los padres observen si se trata de algo que está acomplejando a su hijo y que sea el pequeño quien les exprese su preocupación y les solicite ayuda. Es decir, los padres no deben insistir en la cirugía a no ser que el niño o el adolescente así lo desee.

Al ser una intervención relativamente sencilla, los niños acostumbran a llevar muy bien tanto el procedimiento quirúrgico como el postoperatorio y pueden volver al colegio a los siete días de la cirugía.

La diferencia respecto a los adultos es que la otoplastia en niños, en función de la edad y la predisposición del menor, suele realizarse con anestesia general.

 

Si tienes cualquier duda o pregunta respecto a esta cirugía, estaré encantada de poder ayudarte. Para ello, puedes contactar con mi equipo o solicitar una primera visita valorativa gratuita.

Otoplastia o cómo acabar con el complejo de orejas
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