En Cirugía mamaria

Las prótesis anatómicas rotan y esto es un problema para la paciente y para el cirujano plástico. Los últimos 10 años de trabajo en mi consulta privada el 90% de las prótesis elegidas para mis pacientes eran anatómicas. Unas veces porque la paciente directamente me pedía el implante anatómico y otras muchas porque yo consideraba que era la mejor opción.

Si reflexiono desde el comienzo de mi trayectoria como cirujano plástico os diré que los primeros 10 años de profesión utilizaba prótesis redondas con muy buenos resultados. Eran las que conocía y por supuesto mucho mas fáciles de colocar. Bastaba con medir la base del pecho de la paciente y elegir un implante con esa base de mayor o menor proyección, y siempre colocadas debajo del músculo para garantizar una buena cobertura y evitar el temido “rippling”.

Ya había prótesis anatómicas que cuando yo era residente, en periodo de formación en el Hospital Vall d’Hebron, se utilizaban casi exclusivamente para reconstrucción mamaria porque las habían hecho con “forma de pera o de lágrima”, es decir simulando una mama.

Alguno de mis adjuntos las empezaban a utilizar en sus consultas privadas para aumento de pecho y mamas tuberosas con buenos resultados. En aquel momento no era capaz de ver tantas ventajas, porque si una prótesis redonda la colocas vertical el gel desciende y no queda tan abultada en el polo superior. El implante anatómico mantiene la forma, pero también es más duro al tacto. En cuanto al plano de colocación, para mi en el momento actual cualquiera de ellas la pondría debajo del músculo salvo que la paciente tenga bastante tejido mamario que me asegure la cobertura.

De alguna forma me deje llevar por la moda de la prótesis anatómica y la “naturalidad” que se conseguía. Como si solo dependiera de la prótesis y no de otros factores como el tamaño del implante, tejido de cobertura y plano de colocación, para hablar de un resultado natural.

Y he de deciros que la satisfacción de mis pacientes y la mía propia era alta.


Un día una paciente me hizo el siguiente comentario:

“Para pecho natural ya lo tengo, si me opero quiero verme un pecho bien operado”.

Y es cierto, y no depende de si el implante es redondo o anatómico exclusivamente.

Si nosotros cirujanos plásticos nos hiciéramos una prueba para examinar 10 pacientes “bien operadas” al cabo de un año de su cirugía y decir cuál de ellas lleva prótesis redonda o anatómica, nos llevaríamos sorpresas.

Os comento mi experiencia: un 80-90% de pacientes en las que elegimos prótesis anatómicas, el grado de satisfacción fue del 100%. Qué pasa con ese 10-20% restante? Hay un 10% de pacientes satisfechas pero cuando las veo en el control alguno de los dos pechos tiene la prótesis ligeramente rotada 20-30 grados, no lo suficiente para alertar a la paciente pero si detectable por el profesional. Y, luego están las que te llaman muy asustadas al cabo de 2-3 años que tienen el pecho deformado, y les duele. Se trata de una rotación de 180 grados y el borde superior de la prótesis se clava en el surco produciendo además del susto, dolor.

Y yo me pregunto, ¿qué habrá pasado ahí para que suceda esto?, si durante dos o tres años de control todo estaba perfecto. Inflamación de la glándula mamaria que exuda y despega un poco el bolsillo? Es poco, porque no veo que el pecho sea más grande. Mujeres muy deportistas que debido a microtraumatismos en la zona del pectoral hacen que el implante se suelte de su cápsula?. Relaciones íntimas muy activas?

Todo esto no me sirve porque la paciente se opera para conseguir el pecho deseado y continuar con su vida habitual. Buscamos un resultado estable a largo plazo.


Con las prótesis redondas no quiero que se giren en ningún momento, pero si pasa alguna de estas situaciones, lo cierto es que es imperceptible.

En conclusión: Mi indicación actual para el aumento de pecho es con prótesis redondas. Decir que, disponemos de casi tantos modelos como de anatómicas porque las casas comerciales han logrado geles de alta cohesividad muy blandos al tacto y con recuperación de la forma casi inmediata después de apretarlos. Prótesis redondas que con la misma base tienen diferentes proyecciones y esto es básico para corregir las asimetrías mamarias. Y nanogranuladas, es decir que favorecen la formación de la cápsula pero no de forma agresiva para evitar posibles “dobles cápsulas” y rotaciones.

La paciente que me pide prótesis anatómica o yo considero que está indicada, mi opción son las prótesis anatómicas de poliuretano (Polytech).

Clásicamente las habíamos considerado como implantes de rescate para pacientes que sufrían encapsulamiento de grado IV. Hoy son de elección en reconstrucción mamaria en algunos hospitales y muchos cirujanos plásticos optan por ellas, precisamente para evitar giros y encapsulamiento.

El tacto es un poco más duro pero es una prótesis que se engancha al tejido y es garantía de no rotación.


Si estás pensando en realizar un aumento mamario, mi consejo es que te dejes guiar por el profesional elegido y no ir con una idea fija por lo que hayas podido leer o te hayan podido contar. Hecha esta reflexión, sigo creyendo que la cirugía de aumento de pecho con implantes da muy pocos problemas y conseguimos un alto grado de satisfacción en nuestras pacientes.

Las Prótesis Anatómicas Rotan: Alternativas
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