En Anécdotas, Cirugía facial

Es increíble ver cómo cada día el “negocio de la estética” nos presenta artilugios milagrosos en el mercado que sustituyen a la cirugía y a la ciencia. Me he encontrado con este corrector de nariz SIN cirugía Rhino Correct que consigue resultados impresionantes y parece ser que definitivos “para quién se lo crea”.

Es un dispositivo de “ortohelio” (¿qué es eso?), que usándolo cada día solo 15 minutos es capaz de conseguir:

  • Levantar la punta nasal
  • Cambiar la forma de los alares
  • Alisar las irregularidades nasales
  • Conseguir la simetría nasal

Vamos, en mi opinión hace “magia”: consigue remodelar la nariz, consigue que tengas la nariz de tus sueños por el módico precio de 45€ gastos de envío incluidos!!! ¿A qué estamos esperando?

Amig@s voy a regalar mi caja de instrumental de rinoplastia y cuelgo los guantes, porque después de 20 años de experiencia haciendo rinoplastias ¡no he conseguido la perfección que aquí se anuncia! y muchísimo menos por este precio y, lo que es peor, si os ponéis en mis manos para conseguir corregir la punta, la giba del dorso o la desviación o asimetría nasal, vais a pasar por una anestesia general, la ciencia de un cirujano plástico experimentado, y un postoperatorio que conlleva inflamación, hematomas, una férula de yeso durante 7-10 días y una dificultad respiratoria durante 15-30 días debido a la inflamación interna que te va a impedir hacer deporte y vida normal…y después de todo esto no os garantizo “la perfección”, sino solo una mejoría evidente y generalmente satisfactoria.

No sabía que el ortohelio podía quitar irregularidades, estrechar puntas y corregir gibas de este modo.

Si te dejas la pinza mágica durante 3 semanas en la nariz “sin quitar” y aplicando la suficiente presión, pueden pasar dos cosas:

1. Que se te haga una herida en la piel por compresión y falta de vascularización.

2. Que al quitarla te veas la nariz “más fina” temporalmente. Cuando dejes de aplicar la presión volverá a recuperar su forma, anchura y medidas originales. Nunca puede producirse un cambio definitivo en los tejidos, ni en el hueso, ni en la piel, ni en los cartílagos y mucho menos reducir la anchura de la punta.

Cada día hay más personas interesadas en mejorar su estética y, de entrada existe un cierto respeto al quirófano y las operaciones. Por otra parte son tratamientos que tienen un coste económico y, personal porque implican siempre unos cuidados postoperatorios y algunos días de baja laboral. Es por esto que algunos quieren creer y comprar el milagro: “el artilugio” que mágicamente modela narices sin dolor, sin sacrificio y por un precio de escándalo. ¿Para qué necesitamos ir al cirujano plástico?

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