En Como lo vive la paciente

Hoy en día podemos encontrar tanta información que a veces en vez de ayudarnos nos genera más dudas, miedos e inseguridad.

Si estoy pensando en hacerme una cirugía estética, lo primero que hago es preguntar a Google: dime a qué cirujano plástico debo ir, qué clínica, cuáles son los precios del tratamiento… Hasta aquí me parece perfecto.

El primer problema aparece cuando “nos autodiagnosticamos a nosotr@s mismas”, y antes de consultar con un especialista ya hemos decidido que queremos un aumento de pecho con anatómicas puestas por el surco de 450 cc como las de mi amiga y por detrás del músculo, o tengo claro que quiero una liposucción de mi abdomen porque he tenido tres hijos y lo tengo descolgado, o vengo a hacerme un lifting facial porque soy como mi madre y siempre he odiado su papada…..

A lo mejor, y sólo digo a lo mejor no es lo que tú necesitas, pero nos lanzamos a la búsqueda de información para ver cómo me lo van a hacer. El primer paso es leer la técnica que hemos elegido en la web de los dos o tres cirujanos plásticos que más me han gustado. El siguiente paso, como a veces es muy difícil imaginar cómo se hace la técnica buscaremos varios videos donde podamos visualizar por dónde se meten la prótesis, cómo se reduce un pecho, por dónde se aspira la grasa o cómo se levanta toda la piel de la cara en un lifting… Y aquello que nos tenía entusiasmad@s, nos empieza a producir un cierto respeto y por qué no decirlo “miedo”.

A continuación piensas, voy a meterme en foros y buscar opiniones de otras pacientes que hayan pasado por lo mismo, y esto me animará porque seguro que están entusiamad@s. Y, muchas veces lo que encuentras es “el desastre”, es decir, tenemos 100 resultados buenos y un caso que se complica. Ocurre que la mayoría de los casos que han ido muy bien y con pacientes altamente satisfechas pasan inadvertidos porque son los que no se comentan. Y aquel caso que se complicó es el más fotografiado y documentado en Google.


 

No tenemos más datos que la foto del mal resultado. No sabemos cuál fue el punto de partida y que sucedió durante el postoperatorio para que la cirugía se complicara, y vemos “la foto desastre”. Adiós a nuestra ilusión!!! Piensas “yo no me opero nunca!”

Entre los cirujanos plásticos hay una máxima: “Todo tiene solución y todo se puede mejorar”. Es de buena praxis continuar el caso hasta conseguir el mejor resultado posible y que el paciente quede satisfecho.

En conclusión: Elige un cirujano plástico bien formado y que te genere confianza, y ponte en sus manos hasta el final. Junt@s conseguiremos tus objetivos y aquello que te ilusiona generalmente suele tener un final feliz.

San Google: “Dime cómo irá mi cirugía estética?”
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